jueves, 1 de enero de 2009

"All is Quiet on New Year's Day..."

Un año más el día de año nuevo despierta silencioso y con resaca, las calles están vacías y la bola dorada del reloj de Sol descansa después de su gran noche.



La puerta del Sol, seguramente uno de los puntos más conocidos, fotografiados y visitados de la ciudad, nada recóndito, pero muy especial por la cantidad de sucesos históricos que han ocurrido en su entrorno. En el 1875 se encendió aquí la primera bombilla eléctrica de España, veintidos años más tarde comenzaría a funcionar desde aquí el primer tranvía eléctrico y en el 1919 la primera línea de metro.
El porqué de su nombre se desconoce, hay tantas historias que sería imposible encontrar la verdadera, lo único seguro es que los escritos en los que aparece por primera vez son del 1570.

Pero el protagonista de la Nochevieja, sin duda, es el reloj de la casa de correos cuya historia es bastante curiosa.
En 1863 un prestigioso relojero y cronometrista de la Marina Militar española apodado "Losada" se encontraba en Madrid por motivos de trabajo. Alojado en el Hotel París, todas las mañanas miraba el reloj del entonces Ministerio de la Gobernación. Su funcionamiento era tan pésimo que cada una de las tres esferas que tenía daba una hora diferente. Los madrileños más guasones sacaron esta coplilla:

"Este reló tan fatal,
que hay en la puerta del Sol",
dijo a un turco un español,
"¿Porqué anda siempre tan mal?"
El turco con desparpajo,
contestó cual perro viejo:
"Este reló es el espejo
del gobierno que hay debajo"






De nombre verdadero José Rodríguez Conejero, cansado de este chapuza decidió tomar cartas en el asunto y se comprometió a construir, incluso donar, un reloj nuevo.
Tres años más tarde, en 1866, Isabel II inauguraría ésta obra artesanal que llegó de Londres (dónde trabajaba y vivía el relojero) y que desde entonces sigue puntual y dándonos las uvas todos los treinta y uno de diciembre.


¡Feliz 2009!
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